el conejo en la estación

mil conejos que perseguir en esta ciudad
para perderse

y por favor no vayan a pensar
en la burda metáfora, o como quiera que se llame eso
que confunde coños con conejos
(que tampoco digo yo que alguno de los conejos resulte un coño)

me vengo a referir a la sinrazón
de perseguir
conejos con chalequillo y reloj de bolsillo
que caminan huidizos introduciéndose en la maleza

pero uno se queda ahí, sentado en el banco del parque
soñoliento
o en el sofá de casa
tontoliento,
sin perseguirlo

es algo parecido a aquello
de la estación tan cerca
y yo sin un tren que coger

mil conejos que perseguir en esta ciudad
para perderse
pero todos los días
suena la alarma
a la misma hora
sin necesidad de ajustarla ni activarla

mas el
día que entres
en la
madriguera
querrásquetodo
vuelva
a ser como
a
n
t
e
s

2 comentarios:

Sil dijo...

O quizás no. A lo mejor no llegas a tiempo a la hora del té, pero está la cosa en lo mejor de la fiesta....y te preguntas...debería de haber seguido antes al puto conejo???

Ummm...

Old Green dijo...

Por eso, cuando lo veas pasar por la puerta de la biblioteca en un día tonto, por muy mal aspecto que tenga el conejo, aunque tan sólo sea un paseo sin reloj de bolsillo, o una cena con amigas, o un paquete de pipas en un banco con alguien que apenas conoces, síguelo, sin preguntar, casi sin querer, con esa inercia que dan los días tontos, ese oleaje que empuja casi sin darnos cuenta, y lo mismo, quien sabe, un día, esa mareas te lleve hasta ese temido lugar donde siempre habrá alguien que te diga "no te vayas".