4 parrafuelos de un antiguo documento word

I

Cuando ella se fue me sentí como si fuera una de esas chatarras espaciales: satélites y otros extraños aparatejos que ya no sirven para nada y siguen ahí flotando en el espacio, en órbita, dándole vueltas al mundo sin más.


II

El zumbido de los mosquitos en el silencio de la noche me trae tu recuerdo que se queda en forma de picadura. El escozor hace que no te olvide.


III

El tiempo es una decantadora y va quedando lo auténtico. Me alejo de ti, se aleja el llanto inmediato y queda la pena decantada, que a la postre es la que más duele, la que más jode.


IV

Soy el hombre que tira la piedra.Soy el perro que va a por ella.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

I

Cuando ella se fue me sentí como el mayor incomprendido de la historia universal de este último año; me sentí como los jugadores del “pro” cuando el mando de la “pley” está en mis manos… sin saber hacia dónde correr, sin encontrar algo que le dé sentido al seguir caminando.

II

El zumbido de los mosquitos me alertaba que a pesar de la sensación de velocidad, yo seguía quieto en mi bici. Era el escenario el que giraba hacia atrás, pegado al movimiento rotario del planeta donde nací, Namek, planeta ficticio para algunas personas; planeta que sufrió bruscos cambios climáticos y fue devastado… ahora la busco en el Nuevo Namek.

III

El tiempo es una variable constante mientras no sé lo que pasa por su cabeza, cuando recibo palabras que no comprendo avanzo un minuto y se vuelve a parar el tiempo. Entonces pienso dándole cuerda para poder contestar en otro minuto antes de que el tiempo se vuelva a parar.

IV

Soy el hombre que esconde la piedra. Soy el hombre que tira la mano.

Anónimo dijo...

I

Cuando ella se fue era como si no se hubiera ido, en su presencia apenas hablamos y yo sólo pensaba en hablarle, en su ausencia mantuve mil conversaciones con ella en el espacio infinito de mi mente. Toda la culpa recae en la no comunicación, a la incomunicación aunque estemos juntos o rodeados de tecnologías comunicativas ¿quién es capaz de leer los pensamientos más secretos?

II

El zumbido de los mosquitos me hacía compañía y me entretenía en las horas noctámbulas de silencio y apatía. Si no podía dormir no era por su sonido, sino por otros sonidos producidos por brotes psicóticos que jamás podrían formar parte de ninguna orquesta sinfónica que se precie.

III

El tiempo no dejaba de correr y de señalarme que al día siguiente tendría falta de sueño. Las mañanas suceden a las noches y aunque nadie nos asegure que el sol saldrá un día más, sabemos que con o sin sol tendremos que levantarnos para vivir y trabajar. Yo no tengo reloj, ni despertador pero mi teléfono móvil me marca las pautas de mi vida diaria.

IV

Soy el hombre que lanzó una mano y recibió mil pedradas.

13:50 (02.06.08)

Old Green dijo...

El famoso escritor Old Green se pajea por cada estrofa que sendos anónimos han dejado como respuestas a sus 4 pedos publicados. Aaahhh...!

Old Green dijo...

Y por cierto: ¿No provienen los 4 primeros bollos literarios de una buena cosecha de trigo, al que con trilla tirada de mula, se le ha sacado el grano en la era, para después molerlo con piedra de molino empujada por la fuerza del agua, por la fuerza de la naturaleza, hasta dar una fina harina que posteriormente ha sido amasada por manos delicadas y puesta en horno de barro prendido con leña para dar el mejor PAN?

Old Green dijo...

Para los segundos 4 :¿Son esqueléticos dedos empujados por un alma hipocondriaca, gemela en parte a la mía, antagónica en el resto? Y la interrogación es sincera porque por mucho que me digas y escribas siempre hay sorpresas y es la hora y fecha la firma que me pone en la pista

Anónimo dijo...

I

Cuando ella se fue sentí un gran alivio en mi cabeza, ni siquiera el calor tras un día de campo me hicieron flaquear las piernas, pues tras su marcha dejaba un hilo que nos ataba con el propósito de hablarnos, un interforno fabricado con un trozo de lana y dos vaso de yogurt de plátano.

II

El zumbido de otros insectos, diferentes a mosquitos, tornó mi banda sonora tétrica a otra más alegre para el resto del día; al menos la esperanza es lo último que se pierde. A veces, perderla antes de tiempo puede suponer perder muchas más cosas de la cuenta.

III

El tiempo es lo que pone las cosas en su sitio; es relativo, pues un segundo puede durar una eternidad y, al mismo tiempo, la vida pasa en el segundo en el que damos un suspiro.

III

Soy el mismo hombre de siempre… pero esta vez me dieron una mano.

17:47 (05.06.08)

Old Green dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Old Green dijo...

A la tercera parte del último comentario, le dejo aquí un poema de Luis Alberto Cuenca.

Insomnio

"La vida dura demasiado poco.
No da tiempo a hacer nada. No hay manera
de reunir los suficientes días
para enterarte de algo. Te levantas,
abrazas a tu novia, desayunas,
trabajas, comes, duermes, vas al cine,
y ni siquiera tienes un momento
para leer a Séneca y creerte
que todo tiene arreglo en este mundo.
La vida es un instante. No me explico
por qué esta noche no se acaba nunca."