El muchacho de la bufanda azul la pasea por la calle y la lleva a todos lados que va, y en todos lados que va, ella se pone a hablar , a gritar y a reír por su boca, a llorar por sus ojos, a taparse los oídos de él. Nadie la ve. No es su recuerdo lo que pasea, y aunque no es ella, es ella. Es todo lo que le ha dejado y seguirá dejándole para siempre al muchacho. Es la bufanda azul. La bufanda azul que era de ella y nunca se la dio, pero que se quedó en el cuello del muchacho en uno de esos préstamos sin importancia que se hacen amigos y amigas. En uno de esos préstamos que no se recuerdan porque en esos tiempos ya se compartía todo. Sería cualquier tarde de invierno, que él habría estado con ella en su casa, en su habitación, la habitación de las cortinas a cuadros de apartaclub, la habitación del corcho siempre con las mismas fotos de cuando eran jóvenes y no tenían miedo, la habitación que olía a ella desnuda, la habitación al margen del mundo. Sería cualquier tarde fría de invierno, que él habría estado con ella en su casa, en su habitacióń y al volver a la calle ya era tarde y achuchaba más el frío, así que el muchacho le pidió algo para abrigarse el pescuezo y sería entonces que la muchacha le prestó la bufanda azul. Y con la misma incosciencia con la que él se fue quedando con los miedos de ella, con sus ilusiones, con sus risas y llantos, con los hongos de sus pies y con los de su chocho, con esa misma inconsciencia, se fue quedando con su bufanda azul.
Y aún a día de hoy la lleva, y cada vez que se compra una prenda nueva piensa: "¿hará juego con la bufanda azul?"
1 comentario:
y un dia la chica entro en la habitacion de las cortinas de apartaclub
y como las hojas del otoño
aquellas fotos viejas
habian sido arrancadas de la pared, fue entonces cuando ella sintio
ke le habian arrancado el corazon,
lo habian metido en una cajita
y lo habian enterrado a mil metros de profundidad
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